Casi un tercio de los españoles justifica el fraude fiscal si es para salir adelante
Siempre he pensado que la mejor parte de la vida de uno, es la infancia. Y no por el clásico motivo que usamos todos los que tenemos treinta y poco (poquisimo) sobre la carencia de obligaciones, de trabajar, de madrugar, hacienda, facturas, aguantar a tu jefe y blablablabla… En realidad es la mejor etapa de tu vida porque aparentemente todo es perfecto. Hasta las cosas mas insignificantes son perfectas. Tu merienda de nocilla y leche, tu episodio de Barrio Sésamo, tus padres, tu familia, el mundo y, por resumir, todo el mundo es bueno, gentil y honrado.
Poco a poco vas descubriendo que la mayor parte de las cosa que antes considerabas perfectas, no lo son. Y que lejos de ser el mundo el lugar idílico que uno ve a los 6 años, es un sitio en el que, contadas excepciones, tienes grandes posibilidades de llevarte más de una decepción.
Pongamos por ejemplo nuestro pais.
Independientemente del signo político, los ultimos 15 años (antes de la llegada de La Crisis), han sido de una aparente bonanza económica. Las construcciones aparecian por doquier, el paro disminuia, la gente iba de vacaciones a exóticos lugares, los hogares se llenaban de coches nuevos, televisores de plasma y todo parecia ir bien. He dicho bien? Mejor que bien.
Como decia el Bigotes (el de toda la vida, no el de la trama Gürtel) “España va bien”. Curiosa frase que enmascaraba una mentira fenomenal.
Un dia de repente, aparece la gran C y la mierda empieza a salpicarnos a todos. Descubrimos que los pisos no se venden, que las hipotecas eran a 50 años, que las condiciones laborales eran (y son) una broma de mal gusto, que los salarios españoles son el chiste de la Comunidad Europea y, por descubrir, nos enteramos que el ADSL, las tarifas de los móviles y un largo etcetra de pequeños detalles, son en nuestro pais, los más caros de Europa.
Y eso que “iba bien”.
Poco a poco y durante este primer año de la gran C, hemos ido asistiendo dia si, dia tambien, a multiples casos de corrupción en el estamento político. Unos relacionados con el urbanismo (los más), otros con los cobros de “primas” y en general, todos asociados al abuso de poder relacionados con la política (tesoreros, presidentes regionales, alcaldes, funcionariado vario, …). Todos, por supuesto, clamando su inocencia mientras guardan como pueden las bolsas de billetes que han “encontrado” por el camino. Quien dice billetes, dice trajes, coches, puestos de trabajo para familiares, amigos, conocidos,…
Y mientras tanto, el común de los mortales asiste atónito a un espectaculo que, en el fondo, le importa bien poco porque el apoyara a muerte a su partido político, pase lo que pase. Ya que sus “representantes” son incapaces de engañarle. Y si aparece alguno, no es mas que una manzanita podrida y nada mas. Pelillos a la mar. Además, seguro que los “contrarios” son más chorizos. Lo que no justifica el choriceo propio, pero queda la mar de pinton.
Uno, en su infinita ignorancia, piensa que quizas algún dia podamos llegar a una situación en la que los ciudadanos, hartos de tanto trapicheo y descarada corrupción, exijamos la dimisión de todos aquellos que nos “representan” y, de paso, meten la mano en la bolsa a ver que cae. Este bonito pensamiento se va al traste cuando leemos la noticia aparecida en El Mundo que muestra como “un tercio de los españoles justifica el fraude fiscal si es para salir adelante“. Oye, que si es para salir adelante, pues mira, todo vale. Y si ya hemos salido adelante, bueno, por seguir defraudando un poquito mas, total, quien se va a dar cuenta. No? Y asi, con un fraude aqui, un enchufe alli, un “mira que sobre tan abultado”, un recalificame los terrenos y un “el ayuntamiento parece el salon familiar (porque todos somos familia…)”, seguimos avanzando con este pais al que llamamos Ejpaña, coño.
Y en realidad no importa que los ricos sean cada dia más ricos y los pobres, cada dia más pobres. Siempre podemos tirar del refranero popular y sacar ese colectivo de frases que engrandecen a quien las pronuncia y que podemos resumir en la todopoderosa “las cosas son asin”.
Seguiremos teniendo un pais corrupto, en el que las condiciones laborales son de las peores de Europa, los salarios de risa, el poder de las empresas va mas alla de lo razonable y en el que el trapicheo, las corruptelas de baja estofa y el enchufismo hacen que cada dia nos parezcamos mas a Iitalia. Sin un presidente mafioso, putero y fascista, pero poco nos queda.
Pero oye, que con lo bien que se vive en España, de verdad a alguien le importa de quien es el turno de ser el corrupto de portada?
Asi nos luce el pelo.
