Zanahoria y palo
Es divertido como las palabras, según estén colocadas o según las que usemos, pueden cambiar el comienzo de un post. En concreto, este.
Mi intención era comenzar mencionando “aquellos años en los que en los campos se usaba la maquinaria orgánica y no la mecánica, la imagen del burro persiguiendo la zanahoria, simplemente para avanzar y de esa manera, engañado, mover el artilugio metálico que permitía al labriego, abrir surcos en el campo…”. De hecho, al final he acabado usando esa imagen. Cosas del impulso de describir situaciones.
En realidad, la imagen de la zanahoria y el palo, no deja de ser tenebrosamente cierta para nuestra situación actual.
De nuevo, hagamos un ejercicio de memoria. Comienzos de la década de los 90, los pisos florecen como setas tras un día de lluvia, la economía fluye y los españoles tenemos trabajo, créditos a mansalva que nos permiten comprar todo aquello que el ansia consumista nos pide y la felicidad reina por doquier.
El gobierno (y ya casi da igual nombrar de que tendencia política sea este, mi joven padawan), mete de refilón una seria de medidas que afectan a los contratos fijos, aparecen las ett con sus contratos de “altísima” calidad y, según dice un señor con bigote y aún sin abdominales, “España va bien”. Tanto, que no nos importa vender una de las empresas públicas más importantes del estado, por una cantidad irrisoria. Es más, el país va tan bien, todos estamos tan contentos, que no nos importa que cada vez se recorten más derechos de los trabajadores, los estudiantes dejen los libros por el ladrillo y, llegando al año 2000, el redondeo se convierta en el timo por excelencia. ¿Qué más me da que un cafe que costaba 125 pts, ahora me lo claven a un euro? Que España va bien y nos sobra la pasta.
Avancemos en el tiempo. A mediados de la primera década de los flipantemente futuristas y 2.0, años 2000, la burbuja que ha ido creciendo sin que quisieramos reconocerlo, estalla. El gobierno que facilito la ley del suelo, ya no existe. Pero el que tomo el relevo, tampoco ha hecho nada por contenerla o, al menos, para amortiguar el impacto que supone salir de un crecimiento alocado a una situación menos benigna. Y por si fuera poco, otra burbuja mas pintona y super molona (made in EEUU), provoca que una crisis mundial, la Crisis, se extienda por el mundo como el miedo a la gripe aviar.
Resultado: nadie sabe que ha pasado con el dinero, pero ha desaparecido. Ni el FMI, ni todas aquellas agencias que dictaminan lo que vale un pais en función de vetetuasaberqué, han visto venir a la Crisis. O lo han visto, pero no han dicho nada. No se que hipótesis es peor. De repente, paises como Grecia, que venían metiendole mano a sus libros de cuentas para que nadie supiera que perdían dinero como el Dioni en Brasil, están en la quiebra. Y detrás, Irlanda, nuestros vecinos Portugueses y…a día de hoy, nadie más. Siempre y cuando, a los especuladores no les interese que otro país se hunda, claro.
El FMI y la UE, se reunen una y otra vez para salvar del pozo a todos aquellos que andan escasos de fondos. Pero, a cambio, por prestar esa cantidad ingente de dinero, exigen medidas de ajuste para que la economía del país no siga hundiendose y, antes o despues, el dinero pueda ser devuelto, el país no se hunda (más) y la zona euro no sea el chiste mundial. Claro esta que, viendo lo que hizo el FMI en sudamérica, este “rescate” no es un acto de caridad sino una compra de un país que dificilmente podrá devolver ese dinero. Fundamentalmente, porque las medidas a tomar son tan dacronianas, que es literalmente imposible, devolverlo.
Así que en esas estamos. Mientras que los paises pobres y ricos de la UE, discuten si rescatan o no a Grecia, las bolsas no dejan de fluctuar, los mercados no dejan de fluctuar y el ciudadano medio, ese que entiende tanto de economía como de la teoría de las super cuerdas, no hace más que temblar ante la prespectiva de ver como sus ahorros, si los tienen, se están escapando por el retrete y por la incógnita de si el FMI va a “aconsejar” a su país, que tome unas medidas “más valientes” como la reforma laboral. En concreto, que rebaje, otra vez, el coste del despido.
Hace bien en echarse a temblar porque, premio, el FMI recomienda eso a nuestro pais. Otra vez. Y en esas estamos. La zanahoria hace tiempo que desaparecio y tenemos el palo dándonos en el costillar. Mueve el culo burro, que aún queda mucho campo por labrar. No acabo de entender ese “tomar medidas más valientes”. ¿Quiere decir que le eche huevos, qué recorte un poquito más los derechos del trabajador frente al empresario? Quizas esa valentia sea necesaria para meter más presión a un pais que, con medidas laborales más cobardes, ya tiene más de 4 millones de parados. Si facilitan más el despido, lo mismo llegamos a 8 millones y es la ruina total. Pero que cojones tendría, señor presidente.
Esperemos, crucemos los dedos y recemos a la santa de su elección, porque el palo se acabe pronto y podamos ver otra vez la zanahoria. Que no la alcanzaremos nunca, pero duele menos que un palo en el costillar cada 15 segundos…
Saludos a todos
IU no tiene garantía
El otro día, despues de mucho pensarlo y de echar unos imprescindibles cálculos, me decidí a comprarme un ebook.
Después de mucho mirar modelos, prestaciones y posibilidades de economía, me decidí por un modelo que cumplía con todos mis requisitos. Al sacarlo de la caja, comprobé que todo aquello que el vendedor me había prometido (insertese aquí una garantía extra para la pantalla en el lote), era cierto. Dimensiones, memoria, cantidad de grises…todo era cierto. Así que yo, feliz como una perdiz, disfruto con mi último gadget, cual niño con zapatos nuevos. Y disfruto porque he adquirido aquello que, exactamente, pense que estaba aquiriendo.
Lo cierto es que, de haberme sentido estafado de alguna manera, no hubiera tardado ni 1 minuto en dirigirme al comercio a pedir una devolución de mi dinero y la hojita de reclamaciones, por publicidad engañosa o por, sencillamente, porque me han mentido.
Pero si esto tan común, lo extrapolamos a un plano superior, ese en el que moran nuestros representantes elegidos por la santidad de las elecciones, ese en el que figuras divinas manejan nuestros destinos, guiados por la clarividencia superior que les da el tener el respaldo del pueblo, resulta que ni miramos si llevan garantía.
Miremos, por ejemplo, el caso de IU en Extremadura. Por azares del destino, estos señores tenían en su poder, la posibilidad de otorgar a esta comunidad autónoma, un gobierno presidido por el PP o por el PSOE.
Recurriendo a una lógica sencilla o a un principio como la navaja de Ockham, el sentido común nos hubiera dicho que IU, siguiendo el criterio que sus electores(presumiblemente de izquierdas) apoyarían, también, al partido político que ideológicamente, más se acerque a sus ideales. Esto es, al PSOE.
Pero, fijese usted, que contrariamente a lo que sus electores quieren, contrariamente a las promesas electorales del sr. Lara, IU unida en Extremadura, va y permite que el PP(partido político que tan pronto esta en la derecha como que se mueve para el centro, sea lo que sea eso que signifique para ellos), gobierne. Y todo esto, oficialmente, como “castigo” al PSOE de esta comunidad autónoma.
Llegados a este punto, yo me pregunto a quién están castigando, ¿al PSOE o a los votantes de IU?. Porque ser de izquierdas y el partido al que votes, apoye a un partido que “no es de izquierdas”, debe de picar más que un herpes. Es de suponer que si estos votantes, los mismos que votaron a IU para que como partido de izquierdas (de ahí el nombre) les representara, hubieran deseado una representación política más acorde con otros ideales, habrían votado directamente al PP.
Con esto, volvemos de nuevo, a la pregunta de ¿qué tenemos en España, políticos o gobernantes?
La respuesta es casi inmediata. Políticos. Y de los que no dudan en defraudar a sus votantes con tal de satisfacer sus egos artificialmente hinchados.
Es justo en este momento cuando, ante tamaña sinvergonzonería, los votantes de IU deberían sacar sus garantías y reclamarles por estafa. Pero no solamente ellos, en realidad todos los ciudadanos deberíamos hacerlo. No es la primera vez, ni será la última, en la que las promesas electorales, los programas de los partidos, se ven, en el mejor de los casos, eliminados de un plumazo ante la contundencia de las negociaciones entre partidos. Tu me rascas las espalda y yo te la rasco a ti. Y por el camino, usamos nuestro programa para eliminar la suciedad de nuestros rectos, tras defecar considerablemente ante el pueblo al que representamos.
Si ante cualquier artículo que compramos en un comercio, exigimos la garantía del mismo, ¿cuando vamos a empezar a exigir el cumplimiento de lo que los políticos nos prometen?
Yo no soy votante de IU. Pero si lo fuera, automaticamente me convertiría en un indignado más y en un votante de IU menos.
Saludos a todos.
Antisistema deconstruido con hidrogeno líquido
He de reconocer, que de todos los pecados capitales, uno de los que más me gustan (que no el que más, evidentemente), es la gula. La gastronomía en general y la de nuestro caluroso país en particular, me colma de satisfacción. Y, de hecho, mi anatomía así lo demuestra (curiosa rima la que se puede hacer con gastronomía y anatomía).
Así que, siguiendo un curso lógico de razonamiento, gran parte de mis explicaciones, están basadas en el arte culinario. En mayor o en menor medida.
Para ilustrar el contenido de este post, nada más sencillo que con este sencillo ejemplo.
Imaginemos que, por un momento, hemos aguantado la increible lista de espera para “cenar” en el Bulli y tras arduas deliberaciones, nos decidimos por alguno de los platillos que con tanto esmero, imaginación y ganas de reventarnos la visa al común de los mortales, el amo de las deconstrucciones nos deleita. Tras esperar con impaciencia, el camarero nos trae las viandas y resulta que estas no son ni por asomo, lo que hemos pedido. Ante nuestra cara de estupefacción y viendo la que se le viene encima, el camarero nos indica que lo que nos esta sirviendo es lo que hay y que, en realidad, es lo que nos conviene, lo más sano y que si el no mira por nosotros, ¿cómo vamos a cuidarnos bien con lo descerebrados que somos…?
Así que, tras años de espera para poder cenar en ese local, nos encontramos con que hemos salido con hambre, con cara de idiotas y con mucho menos dinero en nuestras cuentas. Esto, si en lugar de ser una situación imaginaria, fuera un caso real, como españolitos que somos, montaríamos un espectáculo fenomenal en el que mentaríamos a la genealogía completa del camarero, del cocinero y de todo aquel que pase en ese momento por ahí. Juraríamos que jamas de los jamases volveríamos por ese antro, exigiríamos la devolución de nuestro dinero y venga esa hoja de reclamaciones, que no sabes tu con quien estas tratando… Si por mucho menos, hemos montado saraos en un chiringuito de playa, no vamos a ser menos cuando nos sale el cubierto a 100 euros por barba. Vino a parte.
Pero, fíjate tu, que cuando esto mismo nos sucede en otro ámbito, las cosas se vuelven mucho más peregrinas.
Para empezar y no desviarnos en exceso del tema, fijémonos, por ejemplo, en la política y los medios de comunicación.
Por un lado, los políticos, que en plena campaña electoral nos venden el oro y el moro, nos prometen el paraiso terrenal si les votamos a ellos y no a los corruptos del partido contrario (tanto monta, monta tanto…) y nos aseguran, moral intachable por delante, que las cosas van a ir mucho mejor con ellos. Tras ganar las elecciones y como camarero por defecto español(dicese del camarero que ignora tu pedido de cafe con leche del tiempo, para servirte una mistura del tercer infierno japones, última puerta a la derecha), ejecutan un complicado borrado selectivo de su memoria cache y olvidan sus promesas, a las personas que les han votado para que estén en ese cargo y, finalmente, los intereses de quienes están velando. [...]
¿Políticos o gobernantes?
Resumir lo que ha sucedido en estas últimas semanas desde que se inicio el movimiento del 15M, es una tarea que, a partes iguales, supone un reto por lo simplista que puede parecer y por lo colosal y enrevesado que en realidad es.
Para todos aquellos que han estado disfrutando del consabido descanso marciano y han podido escalar las laderas del monte Olimpo, desconectando por tanto de las mundanas preocupaciones que los terrestres aún tenemos, supongo que desconocerán que el 15M es un movimiento popular que se creo, como es tan popular ahora, a traves de las redes sociales y que espera/lucha por/se moviliza, por conseguir un cambio en la sociedad, comenzando por dar prioridad al pueblo por delante del estamento político y aquellas decisiones que resten derechos al pueblo.
Y todo esto comenzó, unos días antes de las elecciones del 22M.
Tratar de hacer un concienzudo análisis del 15M, enmarañándolo con diferentes teorías conspiratorias al estilo intereconomia (el contubernio del 15M, lo llaman…supongo referido a lo que este movimiento puede joder a ciertos políticos enamorados de su propio poder personal), es una labor que prefiero delegar en todos aquellos “pescadores” que ven iluminada su apetencia por la demagogia y los beneficios fáciles que conllevan todas esas publicaciones que comienzan a poblar las estanterías de cualquier librería. Eso si, los títulos van en función de la tendencia radical del público objetivo.
Lo que si es cierto, es que el 15M es un movimiento social compuesto por ciudadanos de todas las tendencias políticas, sociales, culturales y económicas, hartos de una clase política que olvida cual es su objetivo último. El bienestar del pueblo.
Esto último, que me ha llevado a interesantes discusiones en lo referente a la función de la clase política, es algo que no siempre se cumple.
Si dedicamos una pequeña cantidad de nuestros recursos mentales y tratamos de diseccionar los discursos políticos, independientemente de su signo, es más que probable que, eliminada toda la paja que acompaña normalmente al acto de autoreafirmarse como excelente gestor, magnifico dirigente y fabulosamente fotogénico político, el fin de todo político de nuestro país, es perpetuarse en su cargo.
Una vez obviado que el objetivo del político es buscar el bienestar de aquel que le vota (y del que no) y gracias a la resistencia que da el tener el rostro compuesto por granito, mica y feldespato, el político español se lanzará a descuartizar sistemáticamente a todo aquel que protesta por su gestión, a desviar culpas contra el partido contrario y a amarrarse con la maroma mas gruesa, a su puesto o puestos (que ya metidos en faena, mejor chupar de varios sueldos suculentos), mientras que los ciudadanos, indignados o no, quedan anonadados antes semejante desverguenza.
Por supuesto, que no falte el circo de descalificaciones varias entre los senadores, diputados, representantes de partido, jefes de gabinetes, ultimo afiliado al partido y cualesquiera que se arrime a un micro, para enarbolar la bandera de la rectitud (tiralineas de por medio) de su partido A, en detrimento del partido B, que esta lleno de chorizos y gentuza varia.
Así que, mientras la carencia aberrante de gobernantes que sufre nuestro país continua, los ciudadanos nos vemos atados de pies y manos para poder expresar nuestro rechazo (no, no nos representan) hacia aquellos que supuestamente nos defienden y/o representan y que, viendo el toro venir, se limitan a apretar mas las tuercas de los derechos laborales y aún mas, las tuercas que les mantienen en sus asientos privilegiados.
¿Esta el cambio próximo? Ojala…
Mientras tanto, os dejo un video que explica a las mil maravillas, porque tenemos la crisis que tenemos…
