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Dosh tazash de caldo imparcial

30 noviembre 2011 por admin, 1 Comentario

imparcialidad

  1. f. Objetividad, carencia de prejuicios.

Existen ocasiones en la vida en la que uno no es directamente partícipe de una decisión que afecta sustancialmente a su vida.  Por ejemplo, cuando te ves involucrado en un juicio del tipo que sea. Te quedas ahí sentado mirando como entre los abogados y el juez, deciden que va a suceder con tu vida. Y esto es así cuando se decide un caso de custodia o una discusión sobre que famosete ha mentado a la madre de otro famosete.

Pero hay casos en los que no se decide la vida de una persona. En algunas ocasiones lo que se decide es la vida de millones de personas. De vez en cuando, el “gobierno” (como ente surrealista que flota sobre el resto de los pobres mortales) designa una comisión de expertos que han de dilucidar sobre un tema específico. En estos días, se estudia la ley de matrimonio homosexual. Y esta bien llamada, porque es un matrimonio. Ni pareja de hecho, ni amigos arrejuntados, ni novietes que comparten piso…son dos adultos que quieren unir sus vidas.

Lo ideal en este caso y en todos los casos similares, sería que las personas que se sientan a dialogar sobre el futuro de, en esta ocasión, el matrimonio entre personas del mismo sexo, no tuvieran una opinión inclinada en ningún sentido. Ni a favor, ni en contra.  Todos sabemos que más allá de la frontera del país de la piruleta, eso es imposible. No hay persona que no tenga una idea, da igual lo acertada que sea, sobre casi cualquier tema. Sobre algunos temas, como por ejemplo la teoría de las super cuerdas, esa opinión, excepto en casos contadísimos, se basará en la mas profunda ignorancia. Pero no importa demasiado, ya que si yo mismo, opinara que esa teoría es incorrecta porque las cuerdas no son super y además son de un cáñamo malísimo que hace peligrar la realidad y el espacio tiempo, nadie sufriría y espacio tiempo seguiría igual.

Sobre temas como el que afronta la comisión, eso es algo un poco más peliagudo. Nuestro futuro gobierno, el del cambio y vamos a arreglar la crisis porque yo lo valgo, en un avance de “la que nos espera”  ha llevado a un señor que esta a miles de kilómetros del concepto de imparcialidad respecto a la homosexualidad. En unas declaraciones que ya las quisiera para si Torquemada, el amigo Aquilino Polaino, que así es como se llama este “experto” y para más señas, catedrático de psicopatología, se deshace con maestría de ese incómodo adjetivo, el de imparcial, para adentrarse en el campo de lo parcial y, oye, que si, lo homófobo.  ”A los homosexuales se les puede ayudar con terapia reparativa“. [...]