Dosh tazash de caldo imparcial
imparcialidad
- f. Objetividad, carencia de prejuicios.
Existen ocasiones en la vida en la que uno no es directamente partícipe de una decisión que afecta sustancialmente a su vida. Por ejemplo, cuando te ves involucrado en un juicio del tipo que sea. Te quedas ahí sentado mirando como entre los abogados y el juez, deciden que va a suceder con tu vida. Y esto es así cuando se decide un caso de custodia o una discusión sobre que famosete ha mentado a la madre de otro famosete.
Pero hay casos en los que no se decide la vida de una persona. En algunas ocasiones lo que se decide es la vida de millones de personas. De vez en cuando, el “gobierno” (como ente surrealista que flota sobre el resto de los pobres mortales) designa una comisión de expertos que han de dilucidar sobre un tema específico. En estos días, se estudia la ley de matrimonio homosexual. Y esta bien llamada, porque es un matrimonio. Ni pareja de hecho, ni amigos arrejuntados, ni novietes que comparten piso…son dos adultos que quieren unir sus vidas.
Lo ideal en este caso y en todos los casos similares, sería que las personas que se sientan a dialogar sobre el futuro de, en esta ocasión, el matrimonio entre personas del mismo sexo, no tuvieran una opinión inclinada en ningún sentido. Ni a favor, ni en contra. Todos sabemos que más allá de la frontera del país de la piruleta, eso es imposible. No hay persona que no tenga una idea, da igual lo acertada que sea, sobre casi cualquier tema. Sobre algunos temas, como por ejemplo la teoría de las super cuerdas, esa opinión, excepto en casos contadísimos, se basará en la mas profunda ignorancia. Pero no importa demasiado, ya que si yo mismo, opinara que esa teoría es incorrecta porque las cuerdas no son super y además son de un cáñamo malísimo que hace peligrar la realidad y el espacio tiempo, nadie sufriría y espacio tiempo seguiría igual.
Sobre temas como el que afronta la comisión, eso es algo un poco más peliagudo. Nuestro futuro gobierno, el del cambio y vamos a arreglar la crisis porque yo lo valgo, en un avance de “la que nos espera” ha llevado a un señor que esta a miles de kilómetros del concepto de imparcialidad respecto a la homosexualidad. En unas declaraciones que ya las quisiera para si Torquemada, el amigo Aquilino Polaino, que así es como se llama este “experto” y para más señas, catedrático de psicopatología, se deshace con maestría de ese incómodo adjetivo, el de imparcial, para adentrarse en el campo de lo parcial y, oye, que si, lo homófobo. ”A los homosexuales se les puede ayudar con terapia reparativa“.
Con dos cojones.
Básicamente, es como si el partido de los vegetarianos llegara al poder y creara una comisión para determinar la necesidad de consumir carne de vaca. Ya me veia comiendo hamburguesas de tofu…
Yo no es que quiera alarmar a nadie pensando que si aún no han llegado al poder y ya nos sorprenden con esto, ¿qué pasara más adelante? Por supuesto, al amo de la inmutabilidad y “en boca cerrada no entran moscas”, nuestro excelso futuro presidente Don Mariano Rajoy, no se ha pronunciado, ni se pronunciará, sobre esto. No dice una palabra de como va a resolver la crisis, va a gastar su saliva en mariconas…por favor…
Hay temas importantes y temas importantes. Por eso el gobierno se esfuerza en los importantes, pero no gasta energías en los que son una tontería. A saber:
- ¿Pensarnos si quitamos un derecho fundamental a los maricones y que, como mucho, sean parejitas de hecho(ojo y de paso, que no puedan adoptar que como dice el amigo Aquilino, eso es una enfermedad y lo mismo vuelven maricones también a los pobres niñitos huérfanos…)? IMPORTANTE
- ¿Sacar de un lugar público a un dictador fascista, con voz de pito y una mala hostia por encima de la escala del superdotado, pero al que aún adoran una caterva de trasnochados fachas? NO IMPORTANTE
Pues ya lo sabemos, amigos. Mientras nuestro estupendo futuro gobierno tenga la bandera de la crisis y el paro, ya nos podemos dar por satisfechos con que no nos quiten la sanidad y la educación. Porque los derechos fundamentales es una cosa que incomoda mucho y si recortamos alguno, oye, no pasa nada. Pero si un día te das cuenta, te grito paaaarooooo o Criiiisiiissss, que acojona mucho y zas, asunto arreglado. Y ya puestos, vamos a meterle un mordisquito a la educación y a la sanidad…que esta plebe, quiere demasiadas cosas.
Ale, ahí os van dosh tazash de caldo…
Y de regalo, el amigo Aquilino cantando sus mayores éxitos.

…si aceptásemos que son enfermos… Me cabe una duda: no tienen derecho los enfermos a casarse??
Se mire por donde se mire, no tienen argumentos. Solo es homofobia!