Archivo - diciembre, 2011

Tindaya, ven…

15 diciembre 2011 por admin, No hay comentarios

Llevo cierto tiempo sin escribir sobre La Crisis, la prima de ese tal Riesgo (famosísimo, oiga) y el devenir de Merkozil. A pesar de ser un tema jugoso, empieza a parecer una telenovela interminable, con cápitulos con cierto tufo a repetición y, francamente, el corazón de un servidor no esta para susto si, susto también hagan lo que hagan sus exceléntisimas altezas, los políticos.

Pero sobre este otro tema, aún me apetece hablar menos. Pero me veo en la obligación de hacerlo.

Ya se que hablar sobre violencia de género, igualdad y custodias compartidas, es un tema peliagudo, politicamente incorrecto pero el mejor gira cuellos que existe. No hay más que mencionarlo, para que cualquier representante público, gire tanto el cuello que parezca que vaya a quebrarse en cualquier momento. Pero hay que hacerlo.

Todos mis lectores, esos 3 o 4 individuos con buen gusto, saben que opino sobre el tema de las custodias en este pais. Y ya no es que yo lo opine. Es la realidad. Para todos aquellos incrédulos que no se fien de lo que yo digo, no tienen más que buscar un poquito en esta sopa espesa que es internet, para conocer con total exactitud, los datos. Y estos son tan lamentables, que cualquiera diría que nuestros políticos tienen como palabra comodín, igualdad. En un porcentaje terriblemente alto, a la hora de asignar la custodia de los hijos en un caso de separación, esta va para la madre, si o si. ¿El argumento? Es mujer.

Y da igual que el artículo 14 de nuestra constitución, no la francesa o la alemana, la nuestra, diga que ante la ley, somos todos iguales. La mujer, en un intento de reparar errores del pasado, es SUPER IGUAL. Vamos, que tiene más derechos. O eso o las leyes de la probabilidad se rompen en estos juicios y la mujer siempre obtiene la custodia.

No importa que la mujer tenga informes psiátricos desfavorables. No, hombre, que va a importar. Tampoco importa que sean los niños los que siempre salgan perjudicados. Aquí lo relevante es que, independientemente de que el padre sea tan capaz como la madre de criar a sus hijos o que los niños puedan salir perjudicados por irse con su madre, la madre sea beneficiada. Y si para eso hay que olvidar que los niños y los padres, sobre todo los primeros, tienen derechos, pues se olvida y pelillos a la mar.

Lamentablemente, esto no siempre acaba así.

Ayer mismo, una señora (vamos a ser educados…) mataba a sus dos hijos de 5 y 11 años. El pequeño, hijo de su actual pareja. La mayor, de la anterior. Por supuesto, al separarse, esta “señora” obtuvo la custodia. Y no importo que la madre tuviera dos informes psiquiatricos adversos, ni que el padre no los tuviera. La custodia, otra vez, fue para la madre. [...]

In Time

1 diciembre 2011 por admin, No hay comentarios

Para los amantes de la ciencia ficción en general y el cine en particular, la aparición de una nueva cinta que aborda esa temática y que, además, tiene un guión con tanto potencial, nos lleva a ilusionarnos con una tarde de palomitas y refresco gigante. Lamentablemente, el resultado no es siempre el esperado.

En este caso, la cinta que nos ocupa es In Time, escrita y dirigida por Andrew Niccol que, para el que no le suene este nombre, es autor de obras tan apetecibles como Gattaca o El show de Truman (película que por cierto, nos muestra la mejor faceta interpretativa de un actor “on rails” como Jim Carrey).

La historia de la cinta nos situa en una tierra alternativa en la que el descubrimiento de la inmortalidad, ha cambiado completamente la sociedad. El dinero ha dejado de tener valor y como moneda única y vital, se usa el tiempo que, como inmortales, en principio debería sobrarles. Y digo en principio porque excepto a las clases más pudientes, al resto de los “inmortales” no les sobra precisamente. Todos y cada uno de los humanos que pueblan el planeta, tienen un contador incorporado en su antebrazo izquierdo, que indica con cristalina y demoledora claridad, el tiempo que les queda de vida. Al llegar el contador a cero, mueres. Simple y directamente. Sin posiblidad de apelación, sin segundas oportunidades, sin misericordia. Y ahí radica el problema. El contador disminuye cada vez que has de pagar algo. El autobus, un café o el pago del alquiler, se realiza restando tiempo de tu contador, tiempo de tu vida, lo que te acerca, si no consigues más, a tu muerte.

Hasta aquí, como sucede con otras películas de comienzos geniales, llegan las bondades de esta cinta.

Una vez que superamos esta cruel frontera, nos encontramos con la triste realidad que suele separar las buenas películas, de los productos dirigidos a un público tan amplio, que acaban por desvanecerse en la incongruencía y en los topicazos más lesivos para nuestro buen gusto.

Por ejemplo, la elección de los actores, deja bastante que desear. Como gancho adolescente, el protagonista no es otro que Justin Timberlake (para el que no sepa quien es, seguro que le suena lo ocurrido en la super bowl del 2004, cuando el amigo Timberlake, “accidentalmente” le arranco medio sosten a la Jackson, dejando al descubierto un seno delante de la recatada sociedad americana…) que obviando su profesionalidad en el campo de la música, adolece completamente de las virtudes mínimas que una actor tiene que tener (dejemos de lado a Roger More, gracias). [...]