Promoción fantasma…
A veces uno no se da cuenta del cambio generacional, hasta que haciendo una crítica como esta, acabas usando la expresión “los de mi generación…” y la has cagado, amigo.
Cuando los de mi generación eramos jóvenes (oye, que mal suena esto) y por jóvenes me refiero a casí unos crios, la televisión que veíamos estaba llena de clásicos como Marco buscando a su madre, Heidi pasandoselo teta en la montaña y Mazinger Z poniendo de moda lo que años más tarde se llamaría manga, aunque nosotros no teníamos ni idea. Ni falta que nos hacía.
Lo que tampoco sabíamos era que el cine español, porque en aquella época no teníamos mucho donde elegir y si que lo veíamos, era de una calidad infumable y más monotemático que una pastilla de jabón. A nuestra edad, Paco Martinez Soria podía repetir el mismo papel de abuelo que va a la ciudad, donde todos son unos descastados, de vida despendolada y carentes de los valores del campo, que nos iba a dar igual. O incluso Esteso y Pajares podían repetir el enésimo chiste de teta fácil y alegría(por alegría me refiero a pelo), que como no nos dejaban verlas porque, oh emoción, salia uno o varios pechos, no eran aptas para menores, nos daba igual.
El caso es que el cine de la apertura, el del destape, el de las españoladas, era el que conocimos cuando Naranjito estuvo de moda por primera vez y no era super friki y rompedor llevar una camiseta de él, sino lo habitual.
El tiempo paso y el cine español venga a ganar Oscar, premios y ahí tenemos a Almodovar, La Pe y toda la caterva de actores españoles que hacen de la “industria” del cine española (me vais a permitir que la llame industria…pobres) una ruina infumable que sin embargo, dicen que ahora es de calidad. Arte lo llaman. Sin embargo, las diferencias entre las “españoladas” y el cine actual, salvo honrosas excepciones, no difieren en mucho salvo en la calidad de la imagen, algún efecto especial de vez en cuando y la pretensión de excelsa soberbia de denostar al público porque no acude al cine a ver cine patrio. Eso y que la “industria” esta en quiebra porque nos bajamos el cine español por “Las Redes P2P”. Tampoco nos bajamos los discos de Jarabe de Palo pero ellos insisten en que somos unos piratones que nos bajamos cualquier mierda. En ambos casos, falso. [...]
No son 3 trajes. Son 10000 millones
He de reconocer que la política, sin ser una de las facetas más importantes de mi vida (ni mucho menos), es una de las que guardo recuerdos más antiguos.
Por ejemplo, antes de saber quien era ese tal Franco, sabía que sus defensores mencionaban muy a menudo y solo eso, que elpersonajillo había construido muchos pantanos y que por ese motivo, cosa que me parecía importante pero no algo de tal calado para que lo santificaran, había sido un grande de España!, decían…
A medida que fui creciendo, comencé a darme cuenta que los amigos de los pantanos no tenían más a lo que agarrarse que una supercheria fomentada por el “marketing” del franquismo y que, evidentemente, mejor mencionar los enormes charcos que hacia el gallego, que reconocer que lo que ese desgraciado hizo fue un genocidio. Y a su propio pueblo.
Desde ese momento me di cuenta que la derecha y por lo general los elementos más radicales, usaban, usan y usaran la tan manida técnica Goebbels de “una mentira repetida el suficientemente número de veces, se convierte en una verdad”.
El caso más reciente que tenemos en este país, de los muchos que lamentablemente tenemos, es el de los trajes del amigo Suma Cum Fellatio, del expresidente Camps. Vergonzoso es su “no culpabilidad” y la defensa ferrea que sus partidarios hacían sobre los 3 o 4 trajes (la cantidad dependía del momento y del calor). Unos trajes que valían más de lo que un español medio gana en un año. Y no hablemos de los bolsos de la alcaldesa…sin palabras. [...]
