Donde dije digo, digo Diego…o manual del perfecto sinverguenza

13 julio 2011 por admin, 2 Comentarios

Parece mentira lo que pueden dar dos años.

Para la mayor parte de los mortales, dos años suponen dos veranos, 24 meses de nómina, dos declaraciones de hacienda, cambiar el ropero 4 veces, dos navidades, 2 resacas de año nuevo y 2 años de dimes y diretes sobre trajes que el presidente de la Comunidad Valenciana, puede haber recibido por la patilla.

Durante estos dos últimos años, hemos asistido a una interminable sucesión de sonrisas con las que el President nos regalaba la vista mientras juraba y perjuraba que era absolutamente inocente y que, por supuesto, esos trajes habían salido de su propio bolsillo. O en su defecto, de un dinerillo de emergencia, que su mujer guarda en el negocio que regenta.

Ahora, tras la avalancha de pruebas que contradicen la versión del President, la última de ellas, la declaración del informático de Forever Young, en la que afirma que manipuló la contabilidad de la empresa por orden de sus jefes para borrar las huellas que conducían al President, este, via su abogado, cambia la versión que ha mantenido todo este tiempo y afirma que quizás si recibió estos trajes en concepto de regalo. Pero, ojo, según su abogado, caso de haberlos recibido (que no lo afirman ni lo niegan), habrían sido aceptados en calidad de presidente del PP regional y no como presidente de la Generalitat Valenciana, lo que implicaría que el delito ya no sería cohecho.

A efectos legales, esto puede suponer una diferencia. A efectos morales, no.

O bien recibió estos trajes sabiendo que no era “correcto” o bien ha estado durante al menos dos años, mintiendo como un bellaco para tapar algo “ilegal”. En cualquiera de los dos casos, lo que tenemos delante, otra vez, no es más que el enésimo ejemplo de individuo que jamas de los jamases, debería tener un cargo público. Bien porque es un mentiroso o bien porque aún sabiendo que es incorrecto (ya no importa como lo califiquemos) acepto esos regalos.

No creo que pueda existir justificación o excusa adecuada para este caso. Pero lo que no me cabe duda, es que alguna se sacaran de la manga. Bien apedreando al partido político contrario, bien diluyendo el caso bajo capas y capas de injurias contra todo atisbo de realidad. Tristemente, el sr. Camps, saldra indemne de todo esto. Y digo tristemente, porque si ahora cambian su declaración respecto de los trajes, es porque hay mucho más en este asunto de lo que podemos imaginar. Los ciudadanos valencianos seguirán con un palmo de narices y el próximo chorizo con ganas de gobernar que llegue a este país, sabrá como debe capear los resquicios legales para enriquecerse a costa de las arcas públicas.

A estas alturas de la película, da igual que tipo de delito o falta sea lo que mejor describe el caso de los trajes. Un político, porque eso es lo que tenemos en este país, debería tener una moral intachable. Ya que no vivimos en el país de las piruletas, no podemos esperar tal cosa. Pero, al menos, si nos gustaría un día, levantarnos sin tener que ver a toda esa tropa de chorizos, mentirosos y ladrones, que parece que campan a sus anchas por este país.

Saludos a todos

2 Respuestas para “Donde dije digo, digo Diego…o manual del perfecto sinverguenza”

  1. yol 5 septiembre 2011 a las 3:56 pm #

    Se necesita ser estúpido para tener este tipo de opiniones.

    Gracias por tan gran legado.

    • admin 4 noviembre 2011 a las 10:30 am #

      Querido amigo y/o lector (se pueden ser las dos cosas, pero veo que tu no). Las opiniones, como las nalgas, son muy personales. Todos tenemos uno y pensamos que es el mejor.
      Te agradezco tu opinión y tu descripción y con todo el cariño, la pondré en la carpeta de personajes que insultan antes de opinar XD


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