No es país para pobres

25 enero 2012 por admin, 1 Comentario

Con esta manía que tengo de intentar estar bien informado y poder comparar informaciones de distintos medios de comunicación, en ocasiones me lanzo cual Bear Grylls, behind the musgo, a leer periódicos como El Mundo o programas de radio como el de Carlos Herrera en Onda Cero. Si en lugar de ser Grylls, fuera el amigo Cousteau, tendría el espíritu indómito y me podría aventurar en expediciones de esas en las que la integridad física peligra y me internaría en La Razón o, Dios no lo quiera, Intereconomia…

Pero como lo mio son las drogas blandas (eufemisticamente hablando, claro) y no las duras, de El Mundo y Onda Cero, raramente paso.

El caso es que esta mañana, el amigo Herrera estaba haciendo una estimulante entrevista a su alteza ilustrísima, Doña Espe Aguirre, primera de Madrid y quinta de Somosierra, que, para no perder la costumbre, mezclaba con habilidad, la entrevista con un discurso sobre lo bien que lo hace Ella y la Comunidad de Madrid que Ella preside. Dejando de lado la manita de pintura que se ha dado, de la entrevista podiamos sacar dos frases que a mi me han dejado helado. No por inesperadas, sino por la naturaleza con las que esta gente, ahora que están al mando del cotarro, sueltan tan alegremente.

La primera hace referencia, como no, a la educación. “que la educación sea gratuita, en unos tramos, que no en todos“. Si no recuerdo mal, gratuita solo es la obligatoria. La demás, es decir, la universitaria, gratis no es. No quiero lanzar campanas al vuelo (o sí, que cojones) y sospechar que el próximo tijeretazo va a venir, otra vez, en la educación y a partir de el jardín de infancia, ese pequeño tramo entre que aprendes a leer y entras en la facultad, sera de pago. O de copago que es una expresión que me encanta, porque da a entender que pagamos algo en conjunto con el estado, como si antes el dinero del estado no viniera de nuestros impuestos, es decir, fuera nuestro. Fascinante.

Después de esto, no pensé que mi amiga Espe fuera a decir nada que pudiera ponerme las gónadas aún más de corbata. Que equivocación…”que sea gratis total ir a los juzgados, lo que hace es estimular a la gente a que cualquier discrepancia sea carne de juzgado…”. ¡Que razón tiene esta señora! Los juzgados no son un sitio donde los mindundis deban entrar a rebatir a los señoritos. Como dijo Cayetano de Alba, las disputas debían dirimirse con caballos y espadas, como antiguamente. Se olvido decir que un caballo y una espada, solo se lo podían permitir los nobles, pero eh, el solo trabaja aquí, no hace las normas. [...]

Los logros del PP

19 enero 2012 por admin, No hay comentarios

Por mi edad, al igual que los de mi generación, no he vivido in situ eso que conocemos como dictadura fascista aunque en otros paises, veases Chile, les guste el rollo politicamente correcto amiguetes de la derecha y lo cambien por régimen militar.

Pero aún sin haberlo vivido tal y como me recordó hace poquito mi prima Tina, mi educación, tanto a nivel oficial como familiar, me permite encontrar las diferencias entre una democracia y una dictadura. Y ya se que los más reaccionarios me dirán que no vivimos en una democracia, que no hay libertad…cosas que hasta cierto punto, también comparto, pero que a grandes rasgos, todos podemos entender la diferencia entre correr delante de los grises o correr para rebajar el michelin.

Lo que me llama la atención y me parece el auténtico logro de la derecha, es como esa sutil diferencia, transciende a un concepto abstracto en el preciso momento en el que la dictadura de la que se habla es la de andar por casa y no la de un lejano país donde o bien se hace un ron fenomenal o donde el paralelo 38 esta a la vuelta de la esquina. Esas, las que conocemos por las fotos y los reportajes, son malísimas y si EEUU quiere tirarles dos o tres misiles a la cabeza, no pasa nada porque son unos cabrones y nosotros los paladines de la libertad. Pero, ay amigo, la nuestra, esa dictadura que durante 40 años hizo de España! el baluarte de la fe en Europa y que coño, en el mundo, esa no estaba mal depende de según que personas. Por ejemplo, el recientemente fallecido dinosaurio gallego conocido como Rex Fraga, opinaba que los alegres campistas que dieron el golpe de estado que nos llevo a la guerra civil, eran unos muchachos la mar de sanos y excelentes personas. Vamos, unos desechos de virtudes. Pero que eso lo diga un ministros de ese régimen, es lo más normal del mundo. Pero que lo diga gente de 21 añitos, que ni por el forro ha podido vivir esa situación y cuya estética actual les llevarían a disfrutar de las bondades de su propio alojamiento en una de las cárceles por MARICÓN y vagabundo…bueno, eso es de nota. De matrícula de honor, que narices.

Y eso, no es algo que consiga cualquiera. Es un logro.

Por eso, es absolutamente normal que objetivos mucho más sencillos, vease la trama Gurtel, la situación económica de la comunidad Valenciana, el juicio al juez Garzón, esos casos, sean cosas de menudillo. Para aficionados, vamos. Tan sencillo que se despacha en tres patadas. A saber, no son más que 4 trajes, la culpa es del gobierno (del de los sociatas, claro) que nos tienen tirria y no nos dan dinero y este juececillo estrella quieren revanchismo y romper la armonio ciudadana. Zas, en toda la boca y a otra cosa mariposa. [...]

El dinosaurio ha muerto

17 enero 2012 por admin, No hay comentarios

He de reconocer que los tópicos, por más que se acaben cumpliendo, no acaban de gustarme. Pero, caramba, se suelen cumplir.

Uno de ellos, es el referido a la muerte. Y mira que hay tópicos y tópicos. Enrique San Francisco, en uno de sus monólogos, llevaba al extremo los tópicos que rodean al óbito. Uno de esos tópicos, es la humareda que se forma con los miles de cigarros que se fuman durante un velatorio. Tantos que San Francisco opinaba que los féretros deberían llevar luces anti-niebla en lugar de velas.

Luego están los pésames y las frases que se suelen decir en estos casos. “No somos nadie”, “ahora esta descansando”, …pero mis favoritas son ineludiblemente, aquellas que ensalzan las virtudes, las tuviera o no, del fallecido. De hecho, no hay nada como morir para que todo el mundo te quiera y/o aprecie.

Por poner un ejemplo reciente, tan reciente que seguro que el fallecido aún no esta tieso a excepción del brazo que levantaba para cantar el cara al sol, ahí tenemos a Manuel Fraga. Para aquellos que han sufrido la eso, además del enlace, les comentaré que Fraga fue uno de los políticos más longevos de nuestro país. Desde sus tiempos en los que España era una y el se calentaba al sol del Caudillo como ministro, hasta ya la democracia en la que esquivaba galletitas de chapapote desde su trono de la Xunta Galega. Así que, niños y niñas, podéis imaginaros la de cositas que hizo este individuo que solo 6 meses antes, todavía seguía en activo pese a sus 89 años. Como no podía ser de otra manera, una vez muerto, ahora solo surgen alabanzas hacía “Don Manuel 1º, Rey de las Galicias”. Puedo entender que medios tan “centristas” como el ABC, se deshagan en alabanzas hacía el que fue figura política del caudillo y por supuesto, es perfectamente normal que el que fue su delfin, el amigos bigotes Aznar, le dedique unas preciosas palabras que, de hecho, le definió como “un hombre bueno que trabajó como pocos y cuando más difícil era”, y aseguró que “en tiempos de tanta pequeñez es importante que siempre tengamos en la memoria a los grandes, porque ellos nos ayudan a cumplir nuestras obligaciones mejor y con admiración”. No se si por pequeñez se refiere al tamaño de su moral o a que exactamente…

Pero lo que realmente hace que mi sentido de la lógica chirrie, es que el PSOE, un pártido supuestamente de izquierdas, le brinde también piropos y besitos póstumes. De esta manera, nuestro ex presidente, Rodriguez Zapatero alabó la figura de Fraga por su “importante contribución en la consolidación de la democracia española”…toma ya… Casi me parece más acertado Rubalcaba cuando afirmó que “supo entender la necesidad de cambiar e integrarse en el sistema democrático”. Vamos que el chollo de la dictadura se acababa y o se subía al carro de la democracia o ya le podían dar por donde amargan los pepinos. De hecho, no me cabe duda que colaborar en la creación de constitución, un texto en el que se nos reconocían derechos que su anterior régimen y el mismo nos quitaban, le tuvo que escocer seriamente. Pero cuando a ti lo que te gusta es mandar, te aferras a lo que sea…Antes muerta que sencilla. [...]

Tindaya, ven…

15 diciembre 2011 por admin, No hay comentarios

Llevo cierto tiempo sin escribir sobre La Crisis, la prima de ese tal Riesgo (famosísimo, oiga) y el devenir de Merkozil. A pesar de ser un tema jugoso, empieza a parecer una telenovela interminable, con cápitulos con cierto tufo a repetición y, francamente, el corazón de un servidor no esta para susto si, susto también hagan lo que hagan sus exceléntisimas altezas, los políticos.

Pero sobre este otro tema, aún me apetece hablar menos. Pero me veo en la obligación de hacerlo.

Ya se que hablar sobre violencia de género, igualdad y custodias compartidas, es un tema peliagudo, politicamente incorrecto pero el mejor gira cuellos que existe. No hay más que mencionarlo, para que cualquier representante público, gire tanto el cuello que parezca que vaya a quebrarse en cualquier momento. Pero hay que hacerlo.

Todos mis lectores, esos 3 o 4 individuos con buen gusto, saben que opino sobre el tema de las custodias en este pais. Y ya no es que yo lo opine. Es la realidad. Para todos aquellos incrédulos que no se fien de lo que yo digo, no tienen más que buscar un poquito en esta sopa espesa que es internet, para conocer con total exactitud, los datos. Y estos son tan lamentables, que cualquiera diría que nuestros políticos tienen como palabra comodín, igualdad. En un porcentaje terriblemente alto, a la hora de asignar la custodia de los hijos en un caso de separación, esta va para la madre, si o si. ¿El argumento? Es mujer.

Y da igual que el artículo 14 de nuestra constitución, no la francesa o la alemana, la nuestra, diga que ante la ley, somos todos iguales. La mujer, en un intento de reparar errores del pasado, es SUPER IGUAL. Vamos, que tiene más derechos. O eso o las leyes de la probabilidad se rompen en estos juicios y la mujer siempre obtiene la custodia.

No importa que la mujer tenga informes psiátricos desfavorables. No, hombre, que va a importar. Tampoco importa que sean los niños los que siempre salgan perjudicados. Aquí lo relevante es que, independientemente de que el padre sea tan capaz como la madre de criar a sus hijos o que los niños puedan salir perjudicados por irse con su madre, la madre sea beneficiada. Y si para eso hay que olvidar que los niños y los padres, sobre todo los primeros, tienen derechos, pues se olvida y pelillos a la mar.

Lamentablemente, esto no siempre acaba así.

Ayer mismo, una señora (vamos a ser educados…) mataba a sus dos hijos de 5 y 11 años. El pequeño, hijo de su actual pareja. La mayor, de la anterior. Por supuesto, al separarse, esta “señora” obtuvo la custodia. Y no importo que la madre tuviera dos informes psiquiatricos adversos, ni que el padre no los tuviera. La custodia, otra vez, fue para la madre. [...]

In Time

1 diciembre 2011 por admin, No hay comentarios

Para los amantes de la ciencia ficción en general y el cine en particular, la aparición de una nueva cinta que aborda esa temática y que, además, tiene un guión con tanto potencial, nos lleva a ilusionarnos con una tarde de palomitas y refresco gigante. Lamentablemente, el resultado no es siempre el esperado.

En este caso, la cinta que nos ocupa es In Time, escrita y dirigida por Andrew Niccol que, para el que no le suene este nombre, es autor de obras tan apetecibles como Gattaca o El show de Truman (película que por cierto, nos muestra la mejor faceta interpretativa de un actor “on rails” como Jim Carrey).

La historia de la cinta nos situa en una tierra alternativa en la que el descubrimiento de la inmortalidad, ha cambiado completamente la sociedad. El dinero ha dejado de tener valor y como moneda única y vital, se usa el tiempo que, como inmortales, en principio debería sobrarles. Y digo en principio porque excepto a las clases más pudientes, al resto de los “inmortales” no les sobra precisamente. Todos y cada uno de los humanos que pueblan el planeta, tienen un contador incorporado en su antebrazo izquierdo, que indica con cristalina y demoledora claridad, el tiempo que les queda de vida. Al llegar el contador a cero, mueres. Simple y directamente. Sin posiblidad de apelación, sin segundas oportunidades, sin misericordia. Y ahí radica el problema. El contador disminuye cada vez que has de pagar algo. El autobus, un café o el pago del alquiler, se realiza restando tiempo de tu contador, tiempo de tu vida, lo que te acerca, si no consigues más, a tu muerte.

Hasta aquí, como sucede con otras películas de comienzos geniales, llegan las bondades de esta cinta.

Una vez que superamos esta cruel frontera, nos encontramos con la triste realidad que suele separar las buenas películas, de los productos dirigidos a un público tan amplio, que acaban por desvanecerse en la incongruencía y en los topicazos más lesivos para nuestro buen gusto.

Por ejemplo, la elección de los actores, deja bastante que desear. Como gancho adolescente, el protagonista no es otro que Justin Timberlake (para el que no sepa quien es, seguro que le suena lo ocurrido en la super bowl del 2004, cuando el amigo Timberlake, “accidentalmente” le arranco medio sosten a la Jackson, dejando al descubierto un seno delante de la recatada sociedad americana…) que obviando su profesionalidad en el campo de la música, adolece completamente de las virtudes mínimas que una actor tiene que tener (dejemos de lado a Roger More, gracias). [...]

Dosh tazash de caldo imparcial

30 noviembre 2011 por admin, 1 Comentario

imparcialidad

  1. f. Objetividad, carencia de prejuicios.

Existen ocasiones en la vida en la que uno no es directamente partícipe de una decisión que afecta sustancialmente a su vida.  Por ejemplo, cuando te ves involucrado en un juicio del tipo que sea. Te quedas ahí sentado mirando como entre los abogados y el juez, deciden que va a suceder con tu vida. Y esto es así cuando se decide un caso de custodia o una discusión sobre que famosete ha mentado a la madre de otro famosete.

Pero hay casos en los que no se decide la vida de una persona. En algunas ocasiones lo que se decide es la vida de millones de personas. De vez en cuando, el “gobierno” (como ente surrealista que flota sobre el resto de los pobres mortales) designa una comisión de expertos que han de dilucidar sobre un tema específico. En estos días, se estudia la ley de matrimonio homosexual. Y esta bien llamada, porque es un matrimonio. Ni pareja de hecho, ni amigos arrejuntados, ni novietes que comparten piso…son dos adultos que quieren unir sus vidas.

Lo ideal en este caso y en todos los casos similares, sería que las personas que se sientan a dialogar sobre el futuro de, en esta ocasión, el matrimonio entre personas del mismo sexo, no tuvieran una opinión inclinada en ningún sentido. Ni a favor, ni en contra.  Todos sabemos que más allá de la frontera del país de la piruleta, eso es imposible. No hay persona que no tenga una idea, da igual lo acertada que sea, sobre casi cualquier tema. Sobre algunos temas, como por ejemplo la teoría de las super cuerdas, esa opinión, excepto en casos contadísimos, se basará en la mas profunda ignorancia. Pero no importa demasiado, ya que si yo mismo, opinara que esa teoría es incorrecta porque las cuerdas no son super y además son de un cáñamo malísimo que hace peligrar la realidad y el espacio tiempo, nadie sufriría y espacio tiempo seguiría igual.

Sobre temas como el que afronta la comisión, eso es algo un poco más peliagudo. Nuestro futuro gobierno, el del cambio y vamos a arreglar la crisis porque yo lo valgo, en un avance de “la que nos espera”  ha llevado a un señor que esta a miles de kilómetros del concepto de imparcialidad respecto a la homosexualidad. En unas declaraciones que ya las quisiera para si Torquemada, el amigo Aquilino Polaino, que así es como se llama este “experto” y para más señas, catedrático de psicopatología, se deshace con maestría de ese incómodo adjetivo, el de imparcial, para adentrarse en el campo de lo parcial y, oye, que si, lo homófobo.  ”A los homosexuales se les puede ayudar con terapia reparativa“. [...]

Carta al director

23 noviembre 2011 por admin, No hay comentarios

Lo que comienza como una iniciativa loable, no siempre termina siéndolo. Desafortunadamente, en nuestro país, a pesar de estar amparados por el artículo 14 de la constitución española, la igualdad termina en caminos baldíos, una vez que sobrepasamos el ámbito laboral, salarial y decorativo de cara a la captación del voto femenino por nuestros representantes políticos. Sangrante es el ejemplo que mejor ilustra esta desigualdad. Todo padre cuya relación sentimental fracasa, se ve abocado a la desesperación si aspira a conseguir que la igualdad que la constitución promete, se haga efectiva. Tras un largo, doloroso y, por qué no decirlo, caro proceso, no hay padre que encuentre las palabras que puedan describir como, por el simple hecho de ser un hombre, sus deseos de seguir ejerciendo de padre de hecho, que no de palabra, se ven destrozados en beneficio de la madre, únicamente, por ser mujer. Esto es deleznable no solo por la violación del artículo 14 de nuestro constitución sino, y esto es lo realmente alarmante, por anteponer los deseos o bienestar materno, por delante de los derechos y necesidades del menor. La estadística demuestra que, en igualdad de condiciones o incluso en situación de ofrecer mejores condiciones para el menor, la custodia recae si o si, en manos maternas. ¿Qué podemos esperar de una generación que crece con el ejemplo de la desigualdad grabada a fuego a lo largo de su vida? ¿Qué igualdad es esta que perpetua la segregación, que obvia deliberadamente el artículo 14 y que busca equidad salarial y laboral, dejando de lado los derechos del menor e impidiendo que los padres, copartícipes de la creación de la vida, puedan aportar de pleno derecho, su vida y su dedicación a la hora de criar a sus propios hijos?

Mientras los derechos del padre, no sean otorgados automáticamente tal y como sucede con los derechos de los madre, viviremos en una sociedad en la que la igualdad, partiendo de la base de la educación de las nuevas generaciones, será una utopía inalcanzable que tendrá como mayor perjudicado, a nuestros propios hijos.

La muralla británica (capítulo 8)

21 noviembre 2011 por admin, No hay comentarios

Capítulo 8

La noticía cayó en Badajoz como una bomba.

Cáceres estaba en cuarentena.

¿Cuarentena? A estas alturas, los eufemismo no nos iban a llegar a ningún sitio.

Cáceres estaba llena de infectados.

Se podría pensar que cuando nos informarón sobre vectores de la enfermedad en Extremadura, eran sospechas o estadísticamente presuponian que esta comunidad estaría afectada.

Cuando los supervivientes llegarón apiñados en cualquier cosa que tuviera ruedas y combustible suficiente, nos enteramos de la verdad.

Gran parte de estos supervivientes fueron detenidos por los controles que el ejército había instalado en las vias de acceso a Badajoz. Es obvio que no todos los caminos se controlaban.

Uno de estos supervivientes, tomó la decisión de ir a refugiarse directamente a casa de un familiar. Y este familiar era mi vecino Emilio.

Cuando llego, mi padre y yo estabámos haciendo chapucillas domésticas en las puertas de entrada de la casa. Queríamos asegurarnos que a pesar del tiempo, siguieran siendo sólidas. Instalar protecciones supletorías, no estaba de más.

No se que me llamo más la atención. Si ver a desconocidos entrar en nuestra calle o verles llegar corriendo y con la ropa llena de barro de los pies a la cabeza.

Ni tan siquiera nos miraron al pasar por delante nuestra. Directamente, fueron hacia la puerta de Emilio y comenzarón a llamar con insistencia.

Podías ver en sus caras el resultado de una noche de huida. Se notaban que estaban agotados y que lo que habían vivido, se había grabado en sus ojos. Justo en ese momento repararón en nuestra presencia. Abrieron los ojos y llamarón con más insistencia sin dejar de mirarnos.

Cuando Emilio abrió la puerta, entraron a toda prisa.

Mi padre y yo nos miramos. Volviendose hacía la puerta me dijo que teniamos que terminar de revisar la puerta, ya…

Una hora despues, Emilio llamo a nuestra puerta. Necesitaba vendas y alcohol. Resulto que el hombre que llamaba a su puerta, era su primo Tomas y estaba herido en el brazo. Por lo visto se había hecho una buena raspadura en el camino hasta a Badajoz. Estabamos bien surtidos y no dudamos en darle lo que necesitaba e incluso nos ofrecimos a acompañarle por si necesitaba ayuda.

Y para saber que estaba pasando.

Dejamos nuestra casa y caminamos los pocos metros que separaban la casa de Emilio. Al acercarnos, se hicieron evidente las pequeñas gotas de sangre que había en el suelo. Se lo señale a mi padre con la cabeza y las rodeámos. No queríamos llevarnos eso a casa.

La escena al entrar en su casa era complicada. La “raspadura” resultó ser una herida realmente fea. Una sección de unos 6 centrimetros de su antebrazo izquierdo, había desaparecido y lo que quedaba era los restos del flexor profundo de los dedos. Su mano izquierda reposaba inerte encima de la mesa mientras Clara, la mujer de Emilio, trataba de aplicarle algo que parecía una toalla, para calmar la hemorragía que estaba desangrando al primo de Emilio.

-Hemos esterilizado aguja e hilo y vamos a coserle eso como sea – el tono de Emilio al ver nuestras caras, no ayudo a tranquilizarnos.

-Esa herida va a necesitar algo más que aguja e hilo.

-Ya, pero no hay nada más y no me atrevo a avisar al ejercito. Mi primo viene de Cáceres.

Le miré sin entender que le impedía avisar al ejercito y que le llevaran zumbando al hospital. Si a ese hombre no le operaban, estaba bastante claro que se desangraría encima de la mesa de la cocina.

-Llegarón a medio día…- Al ver que su primo hablaba, me giré hacía a el. Mi padre hizo amago de acercarse hasta que le sujete por el brazo y le mantuve a mi lado, a una sana distancia de 3 metros del primo.- nosotros tambíen estabamos bajo el estado de sitio…llegarón aullando…una marea…no paraban…golpeaban las puertas…nada les paraba…el ejercito les disparo…pero no paraban…iban despacio…pero no paraban…vi como agarraban a los soldados y les mordian!! Les mordian, me oyes! Llegaban esas…esas…cosas y se tiraban encima de todos los que había en la calle y los matarón!! los mataron! Subí a mi mujer y a mi hija en el coche y salimos del garaje y …y no sabía a donde ir no sabía… esas cosas…por todos lados, estaban por todos lados…solo …la carretera a Badajoz parecía libre pero había un control del ejercito lleno de soldados y sacos y armas y un tanque y se pusierón a disparar hacía nosotros! No nos advirtieron, solo dispararón! Solo…los disparos…los aullidos…estaban detras de nosotros, por todas partes…solo…el arcen! Así pasamos el control…otros…otros coches tambíen lo pasarón…pero mi…mi…le dije a mi mujer no te asustes, no te asustes, cariño…ya hemos pasado…nos vamos, cielo, ya esta hecho…ella…no…ella…los disparos…tenia un agujero en su cabeza…un disparo…y mi hija…lloraba…ella…

-¿Juan, dondé esta tu hija? ¿Donde esta tu hija?¿¿Donde esta Lucia??-Tomas le agarraba por los hombros y pense que le iba a levantar de la silla de tan fuerte que le estaba agarrando.

-Lucia…esta noche…cuando nos quedamos sin gasolina…a 20km de aquí…mas gente…un bloqueo…lo rodeamos, pasamos por el campo…nosotros…- esa era la gente que había llegado con él.-ahí estaban ellos…esos…los…esos…vienen hacía aquí! ¡Me la quitarón de las manos! ¡¡Me la arrancarón de las manos!!!!

Agarre a mi padre del brazo y lo saque a la calle. Teníamos que asegurar las puertas. Y teniamos que hacerlo ya.

Hay 20 metros entre nuestras casas pero parecian 2000. No habíamos llegado a la puerta cuando lo escuche. Un vehículo del ejercito, al menos uno, anunciaba por megafonía la inmediata evacuación de Badajoz hacía el cuartel de Botoa.

Dios, no. Dios…

La voz continuaba diciendo que no salieramos de nuestras casas bajo ningún concepto. Que no nos acercáramos a extraños y que ante todo, evitáramos cualquier contacto con personas que presentaran heridas abiertas.

Tan pronto abrimos la puerta, entramos y nos repartimos. Mi padre aseguraba la puerta principal y yo me ocupaba de la puerta del garaje. Abrimos la puerta de casa y nos encontramos a mi madre y a mi cuñado, cerrando todas las persianas de la primera planta, mientras mi hermana calmaba a mis sobrinos.

La voz del megáfono sonaba ya lejana y difusa. Apenas a 1200 metros de mi casa, se encontraba la antigua frontera con Portugal, asi que no iría más lejos. Nunca me acerqué a comprobarlo, pero juraría que el ejercito portugues, había cerrado tambíén su lado de frontera.

-No vamos a evacuar- Mi padre me miro sorprendido. -¿Cómo que no vamos a evacuar?

-Ya me has oido. El cuartel no es seguro.-

-La casa tampoco-

-No. Tampoco lo es-

-¿Entonces?- Nunca había visto tan desconcertado a mi padre. Esto le superaba. Y a mi. Y a cuarenta y tantos millones de españoles.

-Papá, ya se que es una locura. Pero escúchame.

-¡Claro que es una locura! Chata, vamos a preparar lo que necesitamos y…

-¡Si vamos al cuartel moriremos! ¡No vamos a ir al cuartel!-

Notaba la sangre como me llegaba a la cabeza. Había mil cosas que necesitaba explicarles, pero no teniamos tiempo.

-Por favor, papá -use el tono de voz más calmado que aún me quedaba- por favor, escuchame. Nos quedaremos en casa hasta pasado mañana. Y despues os llevaré a un sitio seguro. Lo tenemos todo preparado. Por favor, se que suena como si fuera una locura, porque lo es. Pero te ruego que me escuches…

Durante dos minutos les expliqué nuestra idea. La estúpida y arriesgada idea. Dos minutos durante los que mi padre me escucho sin cambiar un milímetro la expresión de su cara.

-Estais como una cabra. Chata, nos vamos…-

Y lo oimos todos.

Agudo, intenso…e inhumano.

Y al lado de nuestra casa.

Ya no importaba si estaba loco, el plan era una estupidez o si debíamos coger el primer camión del ejercito.

Estaban en nuestra calle.

Nos quedamos helados. Una cosa era escucharlo por la televisión y otra tenerlo cerca. Muy cerca. Tanto que parecía venir de la casa de Emilio. Y junto a aquello, escuchábamos otros sonidos más familiares. Gritos humanos.

Emilio y su mujer estaban gritando.

Mi padre se lanzó hacía la puerta solo para ver como mi madre le detenía.-De ninguna de las maneras vas a salir a la calle-.

-Pero, ¿y Emilio?

-Papá, no puedes salir sin más a la calle. Joder…voy contigo. Cojamos las escopetas.

-Tienes razon…

Un par de minutos más tarde, salíamos al jardín con las dos escopetas.

-Papá, pase lo que pase, no hagas ruido. No hagas movimientos bruscos. Y no dispares excepto que no tengamos otro remedio.- Asintio con la cabeza y abrimos la puerta que daba a la calle. La puerta estaba recien engrasada y no hacía el menor ruido. Asome la cabeza por la rendija y no vi un alma. La calle estaba completamente desierta.

Salimos a la calle y comenzamos a caminar despacio en dirección a la casa de Tomas. El sonido, el aullido…incluso los gritos, habían cesado. No se oia un alma. La escopeta me pesaba en las manos. Sentia el tacto de la madera antigua, el olor del aceite con el que habíamos limpiado las armas.

Comencé a sudar. Todo lo claro que lo tenía unos minutos antes, había desaparecido. No sabía que coño estabamos haciendo mi padre y yo, en la calle, con dos escopetas con 30 años a sus espaldas, dirigiéndonos hacía una casa en la que, hubiera lo que hubiera, me estaba acojonando como jamas pense que fuera posible.

Al llegar a la puerta de Emilio, la encontramos abierta tal y como la habíamos dejado mi padre y yo al salir pitando de la casa. Le hice una seña de que esperase. Me asome todo lo despacio que pude. Centímetro a centímetro.

Y ahí lo vi… [...]

La muralla británica (capitulo 7)

17 noviembre 2011 por admin, No hay comentarios

Capítulo 7

Había dejado de llover.

Despues de una semana de inusual lluvia y un frio que anunciaba la cercanía del invierno, las nubes se retiraron y en medio de la crisis, la pequeña, la cercana, la que teniamos encima con sus adornos de policias y militares en todas las calles, salio el sol.

Cuando levante la persiana, el pequeño paisaje que veia desde mi balcón, me produjo una sensación de tranquilidad.

Afortunadamente, no vivia cerca del centro de la ciudad. Casí podía decir que vivia en el campo. Al menos, cuando llegaba el verano y con la cercanía del Guadiana, teniamos nuestra colección de insectos como el que más.

Pero sobre todo, lo que más me gustaba de la casa, era el silencio.

La autovia estaba a poco más de 600 metros y entre medias teniamos una estupenda barrera de eucaliptos. Incluso en momentos de mucho tráfico, apenas si se oia un coche en la lejanía.

Desde que se impuso el estado de sitio, escuchar el motor de un coche, era práctimente imposible.

Empezaba a ser habitual escuchar el sonido de las helices de los helicopteros sobrevolando la ciudad y de vez en cuando, los dos vehículos del enlace del ejercito que aparecía una vez al día.

Cada vez que nos comunicaba las nuevas, me recordaba al voceador que comunicaba las noticias en los pueblos antes de la explosión de las telecomunicaciones. Los vecinos le rodeaban, ávidos de noticias que les llevaran algo de la tranquilidad que internet no nos daba. Aquellos días, aquellos últimos días en los que podiamos acceder a internet, la más de las veces te arrepentias de hacerlo. No porque no encontraras información. Había mucha. Demasiada de hecho.

En la prensa extranjera ya se comenzaba a llamar la fiebre madrileña. Corrian informaciones y en aquel momento no sabía como de fiables podían ser, de los primeros casos en el sur de Francia, Italia y Marruecos. Se estaba moviendo rápido. No cabía duda.

Blanco y en botella.

No dejaba de pensar en lo que dijo Leyton. ¿Y si no estabamos equivocando?¿Y si no eramos más que unos raros muertos de miedo y la cabeza llena de pesadillas?

Ojala.

Ojala que dentro de unas semanas todo fuera un nuevo virus de la gripe que se había encabronadoun poco.

Ojala que cuando salgamos de esta, La Crisis haya desaparecido.

Ojala que Messi se canse del futbol y se dedique al parchis.

Ojala que mi hijo este bien…

Ojala…

Inshalla, como era la expresión original. Si Ala quiere…si Dios quiere…si el monstruo del espagueti volador quiere…si Pikachu en su santo proceso evolutivo quiere…

En se momento no me cabía duda que la gente, a falta de otra cosa a la que agarrarse, se tiraba hacía la fe. ¿Qué mejor momento para recordar que, quizas, había algo ahí arriba, cuando aquí abajo estabamos con las gonadas camino de la boca?

Recuerdo como en 1958, aparecio en una pared de la universidad de Harvard, una pintada que decía “Dios es la respuesta”.

Unos días más tarde, alguien añadio “¿Cual era la pregunta?”.

La pregunta ahora era ¿saldremos con bien de esta? ¿Cuando?…

¿Dios era la respuesta? Yo no lo creia. Nunca lo había creido. Y si un momento en el que mantener la cordura era un paso imprescindible para sobrevivir, perder la cabeza para seguir como un corderito manso aquello que dijera la Iglesia, no me parecia una buena medida.

No creia que escuchar estupideces sobre el fín del mundo, el apocalipsis o la redención de los pecadores por haber permitido un mundo en el que los hombres se casaran con los hombres, que el aborto fuera legal y que la gente se alejara de la “verdadera”, fuera a solucionar nada.

Cada persona tenía una manera de sobrellevar la tensión.

Lo único que para mí, nos podía ofrecer la iglesia, eran sólidos muros de piedra…

Habiamos decidido vivir todos juntos en casa. Así que a la hora del desayuno, la cocina estaba saludablemente llena. Solo nos faltaban dos. Mi hermana pequeña que no había podido coger un autobus para venir a Badajoz y mi hijo.

Veia la expresión de preocupación que aparecía en la cara de mi madre, cuando creía que nadie la miraba. Como siempre, quería darnos fuerza. Quería ser fuerte. Pero la pena, por mucho que la escondiera tras una máscara de determinación, ahí estaba.

Y la entendía perfectamente.

Antes de la epidemia, la información que me llegaba de mi hijo, era escasa. Casí nula excepto que yo me desplazara hasta Santiago.

Ahora que teniamos este marrón encima, no sabía nada. Nada de nada. Y me estaba matando.

A pesar de que nos asegurarón que las comunicaciones continuarían, los móviles continuaban emitiendo el mensaje de la que mi madre llamaba “la zorrita”. Afortundamente, internet continuaba funcionando aunque cada vez más servidores españoles se caian. Yo le mandaba email tras email, rogando que me dijera como estaba, donde estaba, como se habían preparado (si lo habían hecho) para afrontar esto o cómo estaba la situación en Galicia…

Era como hablar con una pared de ladrillos. O peor. Ni siquiera mi eco retornaba.

Traté de apartar esos pensamientos. Por el momento, no podía hacer nada. Pero si podía ayudar a los que me rodeaban. Y me necesitaban tanto como yo los necesitaba.

Abrí mi racíon de campaña que tan amablemente esta repartiendo el ejercito y me propuse seleccionar las viandas que tan suculenta selección me ofrecia. Deseche la carne enlatada, la sopa, el atún…y me fuí a por el pate para hacer una tostada con el pan que teniamos que comernos antes de que se estropeara. Teníamos comida para meses, pero sin saber que nos esperaba, era mejor racionar.

Racionar. ¿Por cuanto tiempo? [...]

La muralla británica (capítulo 6)

17 noviembre 2011 por admin, No hay comentarios

Capítulo 6

No había tiempo que perder.

El teléfono seguía enfadado conmigo y con el resto de la humanidad. La única manera de comunicarme con todo aquel que no estuviera a menos de 300 metros, era internet.

Por favor, que no hayan cortado la red…

Esperar a que se encendiera el portatil, se me hizo eterna.

En cuanto arrancó, fui directo a Facebook. Casí todos mis amigos estaban conectados. El pequeño reducto de aquellos que aseguraban que jamas de los jamases tendrían una cuenta, habrían de ser localizados por otro medio. Afortunadamente, solo Edu y Leyton componian ese pequeño grupo de herejes. Y a Edu se le localizaba via Caty. A Leyton…Dios, ¿donde vivia este hombre?

Es posible que Edu lo pudiera recoger.

Ahora, teníamos que quedar.

En menos de 10 minutos ya estabamos todos hablando por el mismo canal de chat. Aquello era una locura. 10 personas hablando al mismo tiempo por la escueta ventana. Silvia pego un golpe en la mesa y nos hizo callar.

Quedariamos en el irlandes en 15 minutos.

La emisión del accidente había pillado a mis padres en el jardín y aún no sabían nada. Me dí cuenta que si les explicaba lo sucedido, perdería mucho tiempo y me enfrentaba a que mi madre se asustará y tardara una eternidad en asegurarle que no me “metería en lios”.

Deje el coche en casa y agarre la bicicleta. Aún pedaleando, llegaría con tiempo de sobra. No tenía ni idea de como estaría el tráfico y, sobre todo, no sabía si podriamos necesitar ese combustible más adelante.

Usar la bicicleta fue todo un acierto.

Si la gente estaba asustada, despues de las imágenes del accidente, el pánico llego a las calles.

Una enorme cola de coches que se dirigía al supermercado, atascaba las avenidas principales de la ciudad. Y los que no llevaban ese destino, atascaban las demás calles en su intento de llenar los depósitos de sus coches.

Las gasolineras se convirtieron en pequeñas demostraciones humanas de la teoría del caos. El sistema dinámico que componía la población de Badajoz, se encontraba ese día absolutamente sensible a lo que ocurría en la capital. Ver a una antorcha humana salir de un infierno de metales y fuego, no ayudo en nada a rebajar los miedos.

Me preguntaba si, de no haber comprado todo lo que necesitábamos, no sería uno de los que, impacientemente, esperaba en la cola de la gasolinera.

Aleje esos pensamientos y pedalee con más fuerza.

Llegue el primero y me toco esperar. Mal momento para tener paciencia.

Poco a poco, llegaron todos. La mayoría, en bicicleta. Los que no, viendo como estaba el tráfico, optarón por andar.

  • ¿Quién empieza?- pregunto Caty.

Nos pusimos todos a hablar al mismo tiempo. La cacofonía de voces no era más que la representación de la misma idea que nos rondaba a todos.

No sabiamos que estaba pasando. Solo teniamos retazos de información. Pero algo, lo que fuera, hacía que los humanos se convirtieran en pedazos de carne insensibles, al menos, al fuego…

  • Hemos hablado de esto mil veces – solto Edu aprovechando un silencio- Lo hemos preparado al milímetro. Y ahora que lo tenemos encima, no nos lo creemos, ¿Verdad?.

Asentimos en silencio.

  • ¿y si tenemos razón?- continuó – Solo nos queda por decidir cuando lo haremos.

¿Cómo es posible que nunca hablaramos sobre eso? Los planes más perfectos, pueden fracasar en un instante, justo en el momento de empezar.

El televisor de plasma que tenía el irlandes, paso del mensaje en blanco que ya conociamos a la vida. Nuevamente teniamos en la pantalla al representante de la UME. Pero en esta ocasión, iba con uniforme militar y no de paisano.

“Recientes cambios sucedidos en la ciudad de Madrid, obligan al presidente del gobierno, a cambiar las directrices de la cuarentena a la que la capital estaba siendo sometida.

Los habitantes de la ciudad de Madrid son víctimas de una enfermedad infecciosa, con una grado de contagio del 100%. El intento de prevenir una expansión del contagio, ha sido fallido.

Vectores de propagación de dicho contagio, se han descubierto en las comunidades autónomas de Andalucia, Castilla la Mancha, Murcía Valencia y Extremadura.

Con efecto inmediato, se declara el estado de sitio en las citadas comunidades. Todos los establecimientos comerciales, quedarán bajo la supervisión de el ejercito. Se ruega, por su seguridad, que todos los ciudadanos vuelvan a sus hogares y esperen las oportunas instrucciones. Dichas instrucciones seran comunicadas por miembros del ejército, en las diferentes poblaciones que componen estas comunidades autónomas.

Con efecto inmediato, se elimina el derecho a reunión. Cualquier necesidad básica, como alimentos, urgencias sanitarias o urgencias de algún tipo, deberán ser comunicados al representante militar de su zona, únicamente cuando el representante se persone en dicha zona.

Los canales de comunicacion permanecerán abiertos.

El presidente les asegura que la situación estará pronto bajo control. Lamenta los contratiempos que estas medidas extraordinarias les puedan ocasionar.

Buenos días” [...]